jueves, 16 de julio de 2020

Análisis del Observatorio Vasco del Emprendimiento ante la crisis del COVID-19 y recomendaciones


El Observatorio Vasco del Emprendimiento acaba de publicar un informe titulado "Situación del emprendimiento en Euskadi ante la crisis del COVID-19 Análisis y recomendaciones" con datos procedentes de una encuesta a más de 300 emprendedores y emprendedoras en Euskadi realizada entre el 20 y el 30 abril de 2020. El informe completo se puede leer en este enlace. A continuación un resumen destacando algunos puntos importantes,

El informe se desglosa en 4 bloques:

1. Diagnóstico de la situación del emprendimiento vasco tras el estado de alarma.
2. Las expectativas de los/as emprendedores/as vascos/as respecto al futuro en el corto y medio plazo.
3. Medidas demandadas a las administraciones por parte del colectivo emprendedor.
4. Decálogo de recomendaciones para definir las posibles líneas de actuación que permitan al ecosistema emprendedor de Euskadi afrontar la situación incierta a la que se enfrenta tras la crisis COVID-19.

Algunos de resultados más relevantes del diagnóstico:

La demanda: En general para el 42% se ha reducido notablemente la demanda y el 34% no tiene demanda (ha cerrado). Para los que siguen operando con normalidad el 29% ha visto reducida la demanda, el 33% ha mantenido la demanda, y el 38% ha aumentado la demanda. La mayoría piensa que el impacto durará

La inversión: La gran mayoría no tiene claro sobre cómo cambiará la inversión privada. En cualquier tamaño, desde el autoempleo hasta las empresas con 49 empleados las expectativas para los próximos 6 meses son negativas. La previsión del impacto crece con el tamaño de la empresa desde el 74% para los autónomos, al 78% para las de 1-10 empleados, hasta 87% para las de 10 a 49 empleados.

El pesimismo es compartido igualmente por los Servicios a Empresas (76%) y la industria (aunque algo menos: 72%)

Expectativas:

En general, las expectativas del futuro más inmediato son muy negativas. La mayoría de empresas se muestra muy pesimista pues considera que el impacto de la crisis en los próximos 6 meses será muy negativo (43%) o algo negativo (34%), mientras que tan solo un 2% considera que será positivo y un 8% algo positivo.

La expectativa de inversión privada  a corto plazo es pesimista: existe mucha incertidumbre en cualquier tipo de empresa.

En líneas generales, con independencia del sector y tamaño de la empresa, la principal preocupación de las empresas por los efectos de la crisis se refiere a su capacidad para resistir el período de confinamiento (el 63,9%). Además, también destacan aspectos relativos al personal, como no poder mantenerlo (con un 21,7%) o no poder contratar nuevo personal (con un 13,3%).

Seis de cada diez proyectos destacan que la alta incertidumbre futura será una de las dificultades clave para su proyecto en los próximos meses. Preocupa también especialmente la previsible falta de apoyo financiero público al emprendedor/a (59%). La apatía del mercado y los problemas de demanda son identificados como una dificultad clave en aproximadamente cuatro de cada diez proyectos (37%).

Un 11% piensa que cerrará o traspasará la actividad. Un 5% tiene la intención de cambiar la actividad. Un 65% va a solicitar nuevas programas de ayuda y subvenciones.

Medidas a la administración pública:

Las medidas que más solicita el colectivo empresarial son eliminar tanto las cuotas de autónomos durante 1 año (67%) como las trabas burocráticas (62%). Por su parte, un 63% reclama financiación blanda y un 48%, más ayudas para crear nuevas empresas.

Expectativas:

En general, las expectativas del empresariado vasco en el corto plazo son pesimistas, especialmente para el colectivo de personas autónomas y las microempresas. Cabe esperar una reactivación que exigirá una mayor productividad acelerada, pero inicialmente con menos personal y/o peor retribuido.

La mayor preocupación del colectivo emprendedor del País Vasco es la sensación generalizada de incertidumbre con cambios de normativa constantes que ha dificultado la toma de decisiones empresariales.  La nueva etapa de re-activación que afrontamos exige especial cuidado en trasmitir certidumbre regulatoria y medidas con menor carga burocrática y de tramitación..

Por su parte, la recuperación demandará más personas emprendedoras con capacidad organizativa y una respuesta innovadora que satisfaga la demanda de un colectivo consumidor en un nuevo contexto.

Una de las principales demandas del colectivo emprendedor se centra en la solicitud de formulas de financiación de bajo coste y que permitan financiar proyectos en el largo plazo.

Por otra parte, la crisis ha puesto en evidencia deficiencias tecnológicas y digitales en numerosos sectores en los que convendría generar hubs de innovación para acelerar las soluciones que la sociedad vasca necesita. La actividad laboral y educación remota, así como los servicios de comercio minorista online se presentan como tres ámbitos urgentes de actuación.

El cierre temporal de empresas obliga a muchas de ellas a reinventarse.

Necesidad de una mayor digitalización:  El futuro inmediato depara una irreversible semipresencialidad en todos los entornos laborales, donde la virtualidad irá progresivamente ganando terreno.  Hay que entrar en fase avanzada de digitalización mediante el desarrollo definitivo de infraestructuras digitales, tanto en áreas urbanas como rurales, la aceleración de los procesos de e-administración, la homogeneización de estándares digitales en los trámites burocráticos y la formación generalizada en nuevas tecnologías. (Nota: una digitalización para facilitar y simplificar. No para complicar)

 Se necesitará una colaboración más coordinada entre distintos agentes (público-privados) para atender los problemas de urgencia del sistema emprendedor local, pero no por ello se deberá descuidar el papel de las personas emprendedoras, como forjadoras de una transformación económica y social, no solamente en la salida de esta crisis sino también en lo sucesivo. Su creatividad e iniciativa ayudarán permanentemente a asentar los cimientos básicos para tejer un renovado tejido empresarial que oriente esta sociedad más allá de una nueva normalidad. Pero estas personas emprendedoras no deberán estar solas; más bien deberán estar amparadas por un sistema conectado y coordinado de agentes que las aliente y las empuje.

En los puntos de transformación señalados, la constante debería ser el empoderamiento de los distintos agentes protagonistas, formando a la vez, una red de trabajo eficiente y eficaz dentro del ecosistema emprendedor del País Vasco.

Posible colaboración de SECOT con emprendedores, autónomos y pymes con problemas



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