domingo, 13 de diciembre de 2015

El compromiso de la COP21 sobre la lucha contra el Cambio Climático debería contribuir al crecimiento de la economía y del empleo.


Ha terminado la COP 21, la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que ha reunido a 195 países en París del 30 de Noviembre al 11 de Diciembre 2015. Ha sido una de las más importantes porque debía llevar a un acuerdo internacional de hacer lo posible para que el recalentamiento del clima se quede por debajo de los 2ºC. En concreto en el acuerdo final (no firmado) los países se han comprometido a hacer lo posible para que la temperatura no suba más que 1,5ºC. La duda es si todos lo cumplirán, pero todos harán un esfuerzo, por necesidad. De todas formas es un gran paso adelante: la prensa lo llama “histórico”.

Ha sido un largo recorrido desde la primera conferencia sobre el clima en Ginebra hace 26 años. Después, en la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro en 1992 se reconoció formalmente la responsabilidad del ser humano del desajuste climático y se firmó la Convención Marco, cuyo objetivo es estabilizar las concentraciones de gases con efecto invernadero  a un nivel que impida cualquier perturbación humana peligrosa para el clima. Hace ocho años, en diciembre 1997, se adopto el Protocolo de Kioto que cuantificaba los compromisos de reducción de las emisiones de los países firmantes. Terminó en 2012 pero su eficacia no fue suficiente y varios países industriales han adoptado un segundo periodo del protocolo de 2013 a 2020.

Para conseguir el objetivo de 1,5ºC (y 2ºC máx.), es preciso reducir notablemente las emisiones de CO2 , el gas más importante con efecto invernadero (El CO2 es responsable del 75% de las emisiones globales causadas por el hombre), que en su mayoría proviene de la combustión de los combustibles fósiles, que son el carbón, el petróleo y el gas natural, en este orden descendiente de su importancia en las emisiones de CO2.

El 3 de Julio de 2015 la OCDE había editado un informe “Convergencia de Políticas Públicas para una Economía con Emisiones bajas en Carbono”, producido en cooperación con la Agencia Internacional de la Energía, el Foro Internacional del Transporte y la Agencia de la Energía Nuclear. Este informe identifica los desajustes entre los objetivos del cambio climático y los marcos políticos y regulatorios en una serie de parcelas políticas (la inversión, los impuestos, la innovación y las aptitudes, el comercio, y la adaptación) y en actividades que están en el centro de la política del clima (la electricidad, la movilidad urbana y el uso de la tierra rural).

El acuerdo de la COP21 va a suponer un cambio importante en el modelo económico, dado que las empresas que más emisiones de carbono emiten están entre las más grandes del mundo, y deberán aplicar cambios importantes en sus producciones y sus procesos.  En primer lugar las empresas energéticas. Además, las necesidades de energía van a ir en aumento debido al aumento de la población y el avance de los países en desarrollo. Se presentan dos desafíos: por un lado el esfuerzo de los gobiernos, empresas y ciudadanos de reducir su consumo energético y por otro lado el esfuerzo de la industria energética,  que deberá satisfacer la demanda de energía para permitir el crecimiento económico y al mismo tiempo cumplir con los acuerdos de la lucha contra el cambio climático.

Esto va a suponer fuertes cambios en la industria que implicarán aprovechar y mejorar al máximo las tecnologías actuales y hacer un gran esfuerzo de desarrollo de tecnologías nuevas.

A continuación se citan algunos ejemplos de medidas que ya se están aplicando y/o están en fase de investigación y desarrollo:

1.- Medidas de la industria para reducir las emisiones de CO2 provenientes de la combustión de combustibles fósiles:

  • Ahorro energético, aumento de la eficiencia energética, optimizar el uso energético y recuperar el calor de los procesos industriales.
  • Usar combustibles fósiles con menores emisiones de CO2 : sustitución de combustibles pesados (carbón, fuelóleo, gasóleo) por ligeros (gas natural-metano, gases licuados). Conversión de combustibles pesados en ligeros (gasificación).
  • Captura y secuestro del CO2 de los gases de combustión. Especialmente en centrales térmicas de carbón.

2.- Desarrollo producción y uso de energías alternativas renovables:

  • Energía eólica
  • Energía solar: térmica y fotovoltaica.
  • Almacenamiento de energía: térmica (p.ej. sales fundidas) y eléctrica (p.ej. baterías de alta capacidad)
  • Biocombustibles renovables para motores diesel (biodiesel) y gasolina (bioalcoholes, bioéteres), producidos con materias primas obtenidas a partir de residuos, subproductos, o de cultivos que no disminuyan la forestación ni compitan con comestibles.
  • Máximo aprovechamiento de la energía hídrica.
  • Fusión nuclear para sustituir a la fisión nuclear.

3.- Sector de la Construcción:

  • Conservación y optimización energética de edificios: edificios inteligentes (optimización del uso de la energía), aislamiento térmico,
  • Uso de energías renovables en edificios: energía solar térmica y fotovoltaica, geotérmica, bomba de calor, etc.

Es de suponer y esperar que muchas de estas medidas y desarrollos favorecerán el desarrollo y crecimiento económico mediante la creación, ampliación e innovación de empresas y la creación de empleos en I+DT, ingeniería y construcción, producción y comercialización.

Algunas referencias: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19

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